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Revista Sinfónica, en la edición de abril 2011, como parte de un ciclo sobre la Psicología de la Música por Elsa Perdomo Guevara (ver Curriculum Vitae)

Tapa n. 193:



Otros artículos de la serie:
¿Qué es el talento?
El desafío de ‘enseñar’ música
Técnicas de estudio de alto rendimiento
La preparación mental del intérprete


La Psicología de la Música


En esta serie de artículos deseo compartir con músicos y melómanos algunos de los temas de investigación que en lo personal me sirvieron para reflexionar y para descubrir una visión más poetica de la actividad musical. Espero lograr transmitir mi entusiasmo por esta disciplina que tiene tanto para aportarnos y estimular a otros a embarcarse en esta fantástica aventura.

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En todas las épocas y culturas la música ha ocupado un lugar central en la vida de los hombres. Pero, ¿qué es lo que hace que la música sea un fenómeno tan frecuente, siendo aparentemente una actividad innecesaria? ¿Cómo es posible que sonidos de diferentes frecuencia, duración e intensidad sean capaces de conmovernos? ¿Cuál es el poder real de la música? Estas preguntas ocupan a los filósofos desde tiempo inmemorial. El desafío de los investigadores modernos es comprender el ‘cómo’ de estos procesos a través de estudios científicos.

El área de investigación en Psicología de la Música estudia todas las formas en las que el ser humano se relaciona con ella: la escucha, interpretación y composición. Y lo hace a diferentes niveles y desde ángulos diferentes. Porque la psicología de la música es en realidad un campo de investigación pluri-disciplinario que reúne a psicólogos, neuro-científicos, músicos, educadores, médicos, musicólogos y terapeutas, por mencionar sólo a algunos. Cada disciplina trae consigo sus propios paradigmas y cada investigador sus propios intereses, lo que hace de la investigación un campo fascinante y prácticamente ilimitado.

La complejidad de la actividad musical más sencilla (la escucha) es impresionante. El simple hecho de escuchar y reconocer un sonido como siendo un ‘sonido de flauta’, supone mecanismos extremadamente sofisticados en los que el cerebro traduce la vibración del tímpano en el ‘sonido de flauta’, a través de una compleja danza electro-química. Imaginemos entonces la complejidad de los procesos que se requieren para aislar ese ‘sonido de flauta’ de en medio de un ambiente ruidoso, o reconocer que se trata de una obra de Debussy, o para responder emocionalmente a aquel sonido.

El cerebro fascina a los investigadores. ¿Qué hace el cerebro cuando escuchamos música? ¿qué áreas se activan cuando un violinista toca una melodía? ¿y cuando la recuerda? ¿y en el proceso creativo de un compositor? Los avances tecnológicos, entre ellos la IRMf (imagen por resonancia magnética funcional, que permite ver en tiempo real el funcionamiento del cerebro) han permitido grandes progresos en el entendimiento de estos procesos en los últimos años.

Es así que nos hemos dado cuenta que, contrariamente a lo que se creía en el pasado, el procesamiento de la música no es exclusivamente una función del hemisferio derecho, sino que está distribuido entre casi todas las áreas del cerebro. Es así que personas que han sufrido daños en regiones específicas del cerebro, que les impiden realizar funciones muy básicas de la vida diaria, pueden seguir tocando un instrumento musical o participando en otras actividades musicales. (Un libro apasionante sobre fenómenos insólitos relacionadas con la música es Musicofilia, de Oliver Sacks)

Pero el cerebro es tan sólo uno de los focos de estudio de la Psicología de la Música. La observación de los comportamientos sociales y emocionales vinculados con la música constituyen otra gran área de investigación. El poder de la música se ha utilizado siempre para alcanzar ciertos objetivos. Desde la mamá que canta para calmar a su bebé, a la música militar que enardece a las tropas, o la música con la que acompañamos una cena romántica, en todas las circunstancias sabemos que la elección de la música condiciona cierto tipo de respuestas. Y esto también lo saben los publicistas, quienes usan este poder de la música para asociarlo con habilidad al producto que nos quieren vender. La música que escuchamos en los centros comerciales o en los restaurantes que frecuentamos no es inocente. Ha sido cuidadosamente seleccionada con el objetivo de aumentar el consumo, y condicionar el tiempo que debemos pasar en aquel lugar. Pero además la música se elige para seleccionar un determinado tipo de clientela, porque cada tipo de música tiene connotaciones socio-culturales.

La investigación sobre el impacto de la música en nuestros hábitos de consumo es de gran interés para los científicos, pero también para todos aquellos que utilizan esa información con objetivos comerciales. ¿Cuál es el uso más eficaz de la música para obtener dichos objetivos?

Pero la música la usamos también con otro tipo de propósitos. Todos la usamos espontáneamente para acompañarnos o cambiar nuestros estados de ánimo. La música puede aumentar nuestra energía, resistencia y producción, relajarnos, invitarnos a reflexionar, consolarnos, traernos recuerdos, transportarnos ...Y este poder de la música es utilizado desde la antiguedad con fines terapéuticos. Es conocido el relato bíblico donde David calma con el sonido de su harpa las emociones perturbadas del rey Saul.
¿Pero cuál es el efecto real de la música en estos diferentes casos? Observaciones, experimentos, encuestas y entrevistas ocupan a los investigadores en todas estas áreas relacionadas con la actividad musical.

Dentro de este amplísimo campo de estudio, la Psicología de la Interpretación Musical se centra en los intérpretes, e investiga el proceso de adquisición de las habilidades musicales, desde su comienzo hasta su culminación al más alto nivel y la actividad profesional. Pero estudia también qué es lo que motiva a las personas a aprender un instrumento a pesar de la enorme inversión que ello demanda.

Los intereses de cada investigador son también, en esta área, extremadamente diversos. Algunos quieren descubrir en qué difieren los intérpretes que se destacan en algún aspecto de la actividad musical, de aquellos que no logran llegar a niveles de excelencia. Se analiza tanto lo que hacen estos intérpretes, como sus procesos cognitivos y emocionales. Estas investigaciones se llevan a cabo en todas las fases de la interpretación, desde la lectura a primera vista a la comunicación emocional, pasando por la memorización y el perfeccionamiento técnico.

Otros investigadores estudian la influencia de los padres o profesores en la motivación de los estudiantes de música. ¿Qué hicieron los padres de los niños que resultaron estar más motivados? ¿Cuáles fueron las maneras de enseñar música que resultaron más estimulantes? Otros aún investigan el impacto del aprendizaje musical en otras áreas del desarrollo del joven intérprete. ¿Cuán científico es realmente el ‘Efecto Mozart’? ¿Se vuelven los niños que estudian música más inteligentes?

Las investigaciones abordan también los problemas vinculados con la actividad musical, y en el caso de los músicos profesionales, incluyen temas como los problemas médicos asociados a cada instrumento, los factores específicos de estrés en los músicos de orquesta, la dificultad de conciliar la actividad profesional con la vida personal y familiar, el miedo escénico y el desgaste.

Uno de los grandes desafíos de los músicos profesionales es mantener vivos el entusiasmo y la fascinación por lo que hacen, a pesar de una disciplina de trabajo intenso y continuo. ¿Cómo piensan y qué hacen aquellos que lo consiguen? Otro de los desafíos son las constantes presentaciones públicas. Para algunos intérpretes el escenario puede llegar a ser una experiencia devastadora mientras que para otros es un momento de felicidad extrema. ¿A qué nivel se sitúan las diferencias entre estos dos grupos de intérpretes?

Otro tema de particular interés en la Psicología de la Interpretación, es la relación que se establece entre la mente y el cuerpo del intérprete. Los aspectos mentales y físicos son indisociables en el ser humano y muchas veces las tensiones físicas son ocasionadas por tensiones psicológicas. Muy difícilmente estos problemas se resuelven cuando los intérpretes se limitan a encontrar respuestas técnicas y desconsideran el aspecto emocional y psicológico. ¿Cuál es el estado psicológico ideal para abordar la técnica instrumental? Mucho de lo que se sabe sobre el funcionamiento óptimo a nivel físico y mental se lo debemos a la psicología del deporte. Esta área de la psicología ha aportado mucho a la psicología de la música, dado que músicos y atletas están sometidos a exigencias comunes y que la psicología del deporte es una ciencia mucho más establecida.

La comunicación de emociones es otro de los grandes temas de la Psicología de la Interpretación. Los investigadores graban, miden y analizan interpretaciones de músicos que se consideran muy expresivas y las comparan con versiones producidas por ordenadores. ¿Cómo consiguen los grandes artistas emocionarnos con sus interpretaciones? Cada pasaje de una obra es disecada y escrupulosamente medida en cuanto a las variaciones en tiempo y dinámica que los músicos le imprimen a sus interpretaciones. De esta manera se estudian los hábitos interpretativos de cada intérprete y se identifican mejor los recursos (conscientes o subconscientes) que los intérpretes utilizan para expresar sus emociones de forma sensible y convincente.

Todas estas investigaciones nos ayudan a entender mejor los mecanismos involucrados en el quehacer musical y esto tiene una enorme utilidad práctica. Los estudios comparativos entre expertos y no-expertos, por ejemplo, muestran que los resultados excelentes siempre resultan de procesos más eficaces. Identificados estos procesos y sabiendo dónde y cómo difieren, se obtienen herramientas para intervenir y ayudar a otros intérpretes a mejorar la calidad de su actividad musical.

Para mí, este es el fruto más valioso de la investigación. Creo que todo este conocimiento cobra su pleno sentido cuando se utiliza y cuando se pone a la disposición de los músicos. Este es mi objetivo en esta serie de artículos. En ellos me propongo dar a conocer la existencia de esta área de estudio, compartir información práctica con intérpretes, profesores y melómanos, y reflexionar sobre grandes temas de la actividad musical a la luz de las investigaciones.

Libros recomendados: Exploring the musical mind, John Sloboda
Musical Excellence, Aaron Williamon